
La marcha estudiantil convocada por la Confech contra el gobierno de José Antonio Kast, lejos de ser algo totalmente esperable, constituye un muy buen retrato del estado de la derecha universitaria en nuestro país.
Hoy destacó la imagen que dejó el movimiento Solidaridad de la Pontificia Universidad Católica. A pesar de que no tenemos ninguna relación con ellos ni compartimos sus principios o bases, nunca está de más reconocer el gesto de quienes decidieron enfrentar, dando la cara, a las izquierdas con su larga marcha en las afueras de su campus.
Particularmente me dirijo al movimiento gremial: ¿dónde estaban cuando sus compañeros los necesitaban? Aunque no sufrieron una golpiza, sus camaradas tuvieron que soportar insultos y funas sin que ustedes estuvieran presentes.
¿Dónde quedaron esos viejos tiempos de la política universitaria? Aquellos tiempos en los que las derechas efectivamente combatían a la izquierda. Tal parece que un virus llamado gremialismo les ha puesto en cuarentena.
¿No se supone que la universidad es un lugar para la cultura? Porque el movimiento gremial evidentemente no ha permeado en la sociedad. No existe una sola canción o disco de derechas que las juventudes entonen, ni una estética propia distinta a los pantalones khaki y la camisa celeste de oficina, ni tampoco una apelación al pueblo llano; en materia de elitismo son campéones.
¿Y acaso seguiremos creyendo que la despolitización es la solución? ¡Despierta, universitario! Se están tomando tu campus mientras tú pretendes que nada ocurre. Es momento de que las ideas de las derechas se derramen sobre la universidad, porque, de lo contrario, las derechas universitarias estarán condenadas a reaccionar únicamente frente a lo que proponga la izquierda.
Finalmente, ¿qué ganó la izquierda? Aunque pueda parecer que su marcha fue un fracaso, su mayor éxito fue precisamente su gimnasia revolucionaria, porque hoy sus nuevas generaciones han definido quién es su enemigo y han medido sus propias fuerzas.
Cabe advertir que la presente columna ofrece una opinión a título personal del autor, y no refleja necesariamente la postura del Frente Informativo.
