Juan Sebastián Izquierdo Almarza para Reyno De Chile

Introducción:
En el contexto de que se acercan las elecciones municipales y la situación actual de aparente tranquilidad luego de los eventos revolucionarios de 2006-2023 (de la revolución pingüina al último plebiscito constitucional), la lucha patriota, en el ámbito geográfico directamente próximo a quienes resisten la revolución por el bien de chile, se hace extremadamente necesaria.
Por eso he decidido entregar algunos consejos para que, quienes aman a Chile y desean protegerlo de las fuerzas revolucionarias que se ciernen sobre y contra nuestra patria, comiencen el desarrollo de las comunidades más próximas con el objetivo de retejer el entramado social que las políticas de la concertación ayudaron a deshacer.
Para luchar también contra la delincuencia, para evitar que más barrios sean tomados por el narco y el crimen organizado, para impedir los desastrosos incendios intencionales y para levantar estructuras organizacionales que permitan un resurgir de la nación chilena, se hace extremadamente necesario instruir a los patriotas en los rudimentos de la lucha política en los barrios y comunas.
Lo primero que tenemos que entender es que hemos descuidado este aspecto a tal punto en las últimas décadas, que estamos muy lejos de alcanzar el nivel de organización y redes relacionales que mantienen actualmente los revolucionarios. Esto último puede ser desesperanzador para muchos, pero no hay peor trabajo que el que no se realiza y tenemos el deber, por nuestro infinito amor a Dios y a la patria, de recuperar, cueste lo que cueste, el terreno perdido.
En este trabajo aprenderán lo más básico de la organización social y las tácticas propias para conseguir reconstruir esas relaciones que la patria demanda para su defensa y su sostenimiento en el tiempo.
Este trabajo es corto, responde a la demanda de mi público de YouTube de otorgar una guía de lucha territorial para que puedan comenzar estas indispensables labores. Si quiere consumir contenido más acabado, le recomiendo comprar mis libros en Amazon o en físico al mail: Preventasebaleft@gmail.com.
Lazos personales:
Las relaciones humanas son, siempre en primer lugar, personales. Esta personalidad no es un simple saludo protocolar o una foto en redes sociales, la personalidad intima de las relaciones humanas dice relación con un profundo conocimiento de la situación de vida del otro y una genuina intención por su bienestar.
Así, las relaciones más básicas y sobre las que se sustenta toda sociedad humana, son las familiares como el matrimonio, la fraternidad de hermanos y el parentesco con abuelos, primos y tíos; y las de amistad, camaradería o colegiatura de quienes participan de un mismo entorno social, como quienes comparten un pelotón en el ejército, quienes se reúnen periódicamente de acuerdo con intereses comunes y quienes estudian o trabajan juntos en alguna institución (colegas).
Todo orden social más complejo depende de estas relaciones básicas para subsistir y extenderse. En este sentido, el principal problema de nuestro país ha sido la disolución de casi todas estas relaciones mediante modas, tribus, ideologías o formas religiosas excéntricas. Todos estos asuntos van disolviendo nuestra identificación con los colegas, amigos, camaradas o familiares, siendo el principal el factor religioso. Y es que son pocas cosas, además de accidentales y accesorias, las que mantienen una sociedad unida que no sean las costumbres y forma de vida que derivan de compartir religión, idioma, historia y territorio. El idioma y el territorio tienen dificultades muy grandes de ser cambiados a gran escala en una sociedad, por lo que cuando se pretende destruir a un grupo humano, basta con introducírsele la diversidad religiosa y comenzar a desarrollar versiones diversas y (en su mayoría) falsas sobre su historia común.
Frente a esta situación nos encontramos en el desafío de reconstruir los lazos que son la base de la existencia de nuestra gran comunidad patria que es Chile. En este esfuerzo es importante notar que el entorno geográfico inmediato, es decir, el barrio, es el punto de partida más apropiado.
Toda persona tiene problemas, así mismo todo barrio. El principal paso para la reconstrucción de los lazos está en hacerse parte de los problemas personales de vecinos y parientes, en segunda instancia podremos hacer causa común a los problemas que enfrentamos conjuntamente.
Puede ser una madre que lucha por obtener pensión de alimentos de su expareja, o por el reverso, un padre que lucha por recuperar la comunicación con sus hijos. Puede ser una persona de la tercera edad que es maltratada por las personas con las que vive o alguien enfermo que necesitas ayuda para pagar sus medicamentos y/o tratamientos. Involucrarse personalmente y con prudencia en los problemas de quienes habitan nuestro entorno inmediato cumple dos propósitos fundamentales: en lo político permite construir o reparar las confianzas que son necesarias para cualquier acción colectiva y, en lo religioso apuntan a cumplir el mandato crístico de “amar al prójimo como a uno mismo” (prójimo es “próximo” o “vecino”).
No es necesario ser millonario o una persona con recursos para hacernos carne de los sufrimientos de nuestros vecinos, es posible ayudar con cantidades pequeñas de dinero, invitar a las personas a comer en la casa, ayudar con la custodia de niños pequeños, acompañar al vecino en su tristeza y su sufrimiento, escucharlo y aconsejarlo, etc… (se recomienda a estos efectos estudiar las 14 obras de misericordia planteadas por la Iglesia Católica).
Así, estos primeros pasos pueden parecerle al lector algo distinto de lo que esperaba encontrar en un “manual de lucha”, pero es importante entender que la “lucha” sólo es posible entre grupos humanos y estos grupos sólo son grupos en tanto existe algún grado de familiaridad y confianza entre los sujetos que los componen.
Una vez que hemos entablado lazos reales al hacernos corresponsables de los problemas de los vecinos (siendo “guardianes de nuestros hermanos” a diferencia de Caín) es momento de pasar a los problemas que son comunes a los habitantes del sector en el que se vive. En cada barrio existen problemas como calles con hoyos, perros callejeros violentos o cualquier otro tipo de problema que afecte a los vecinos en común. Entendiendo que los vecinos no cuentan con los recursos políticos ni económicos para resolver los problemas mencionados, es importante comenzar a generar organización. Establecer jerarquías internas y responsabilidades entre los integrantes del barrio para comenzar a realizar acciones tendientes a coaccionar a las autoridades locales (alcaldes, concejales, CORES o gobernadores) para que resuelvan estos problemas con prontitud.
En estas actividades, los lazos previamente creados se van afianzando y generando camaradería, muy pronto usted y sus vecinos tendrán la sensación estar dispuestos a morir para protegerse mutuamente, eso es precisamente lo que se busca.
Todo este proceso que puede partir con una simple invitación a los vecinos a almorzar o a un asado, no va a estar libre de conflictos, es importante que usted no sea motivo de discordia, no busque enfrentarse con sus vecinos inmediatamente, por muy equivocados que estos estén en algún tema particular, la lucha territorial no dice relación con convencer al otro de las ideas tanto como ganarnos su confianza.
Aspectos distintivos de la lucha territorial respecto de otras formas de lucha política:
Es importante destacar que la lucha territorial es distinta de otras formas de lucha política como la cultural (donde se pretende convencer a la mayor cantidad de personas de un particular conjunto de ideas y/o creencias), la económica (donde se busca influir en las personas mediante el uso del dinero) o la electoral (en la que se busca conseguir la victoria de un candidato particular).
En la lucha territorial, las partes de una contienda política particular buscan el objetivo de crear, liderar y/o apoderarse de los entramados de relaciones de los que hablábamos en el capítulo anterior, para eso envían a su gente a realizar las labores anteriormente descritas o a infiltrar los grupos que realizan dichas labores para cooptarlos y, por no tener una palabra más apropiada, robarlos al otro bando.
En la actualidad estas organizaciones son virtualmente inexistentes, y las que aparentan existir están totalmente dirigidas a la consecución de objetivos propios de la extrema izquierda que no representan más que a una pequeñísima parte de la comunidad social y, como consecuencia, sólo están integrados por estos militantes que se arrogan la representación de la totalidad del barrio.
La lucha cultural no es totalmente incompatible con la lucha territorial, pero debe ser tratada con sumo cuidado por las personas que realicen la lucha territorial, el afán desmedido por convencer al vecino de alguna postura político/religiosa puede llevarlo a enemistarse con nosotros y disolver los lazos creados. ¡pastelero a tus pasteles! Deja la lucha cultural para quienes desarrollan contenido cultural como canciones, libros, películas o material audiovisual, etc… intenta limitarte a recomendar dicho contenido o simplemente a manifestar que “te gusta”.
El militante patriota común y corriente de la actualidad tiene la misión histórica de elevar el tejido social para la solución de los problemas inmediatos y cotidianos de sus vecinos, poner ese trabajo en el altar de la patria será un tema de plazos mucho más largos.
Cuando los vecinos los vean liderar los procesos que solucionan sus problemas inmediatos y cotidianos (sean personales o comunes) tendrán la natural inclinación a tomar muchísimo más en serio sus opiniones y a asemejar sus formas de pensar con las de usted. Esto último no implica que usted se dedique a llamar la atención en sus actividades, en dado caso sus vecinos sabrán que usted busca prestigio y el resultado será el opuesto del deseado; “Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante del hombre para que os vean; de otra manera no tendréis recompensa ante vuestro Padre, que está en los cielos. Cuando hagas, pues, limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en sus sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Cuando des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna sea oculta, y el Padre, que ve en lo oculto, te premiará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar de pie en las sinagogas y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo dará.” (Mateo 6: 1-6)
Es importante saber que las formas de realizar las actividades de lucha territorial no pueden ser explicadas de forma detallada, dado que varían de problema en problema y de situación en situación, pero que la práctica hace al maestro y sólo la experiencia trae consigo el conocimiento. Deberán comenzar a duras penas a buscar soluciones, pero a poco que estén realmente interesados en conseguir la labor, tarde o temprano lo conseguirán. Sean flexibles en sus aproximaciones a los problemas y no se dejen llevar por el ego, si una solución propuesta por ustedes no da los resultados esperados, compartan la experiencia con los vecinos, estén abiertos a recibir consejos y a modificar los cursos de acción para tener éxito.
Etapas de la lucha territorial:
1.- La primera etapa de la lucha territorial dice relación con el conocer los problemas de la comunidad, empaparnos de ellos y comenzar a pensar en soluciones. En esta etapa será preciso ayudar a cualquier vecino con cualquier problema, sin hacer distinciones de raza, sexo, origen o postura político/religiosa.
2.- En la segunda etapa es fundamental generar instancias de participación y organización de los vecinos interesados en la solución de los problemas comunes, es aquí donde van a surgir conflictos y estos deben ser subsanados, el militante que está realizando labores de lucha territorial debe ser el ente conciliador, solidificando así su liderazgo.
3.- En la tercera etapa, se deben comenzar a discriminar a aquellos vecinos que no están formando los lazos esperados entre sí y con el militante patriota, buscando sobre todo la solidez del grupo.
4.- En una cuarta etapa, el grupo buscará coordinarse con grupos similares de los barrios y comunas aledañas para crear una red de acción social territorial más extensa.
Cristianismo, ecumenismo y lucha territorial:
Es evidente que, para quienes practican una religión cristiana, el primer ámbito de acción será en las congregaciones a las que asisten, parroquias o lugares de culto protestante son la primera parada del militante patriota cristiano a la hora de comenzar a crear y elevar el tejido social del que se ha hablado en el presente manual. Esto no está equivocado, pero será fundamental matizar con algunos detalles.
El cristianismo, producto de la reforma protestante, se encuentra hoy dividido entre más de 40.000 denominaciones con diverso credo y diversa doctrina, esta situación hace que la acción de una congregación particular esté fuertemente limitada. Vivimos en un país en el que, para bien o para mal, en cada barrio hay una parroquia católica y más de un lugar de reunión de grupos protestantes.
Es fundamental tender lazos entre los patriotas de diversas congregaciones y extender las redes de lucha territorial entre personas con diversas creencias dentro del cristianismo. Para estos efectos, es importante que los militantes patriotas (especialmente los católicos) creen grupos de dialogo ecuménico en el que inviten a participar a gentes de cualquier denominación en sus comunidades inmediatas. Ninguno de los participantes debe tener el afán de cambiar la opinión de los demás respecto de sus creencias, eso no es labor de la lucha territorial, la apologética es OTRO ámbito de lucha. Lo que se debe buscar es limar asperezas dando a conocer las verdaderas creencias de cada persona para salir de las caricaturas y prejuicios que muchas veces enfrentan a los cristianos entre sí.
La idea es dar comunicación entre los grupos religiosos y los grupos sociales de acción territorial, generando un entramado relacional que sea capaz de enfrentar los desafíos de la comunidad y resolver sus problemas.
Los cristianos en su mayoría comparten ciertos frentes de lucha que de ser enfrentados por separado corren el riesgo de fracasar, sobre todo en asuntos morales, una cristiandad unida sirve para ayudar en temas comunes como el aborto o el matrimonio, dar asistencia y ayuda a un matrimonio que pasa por un mal momento o brindar apoyo a una mujer que se enfrenta a un embarazo no deseado para evitar que aborte, son asuntos de lucha territorial transversales que no deberían encontrar conflicto entre miembros de diversas denominaciones dentro del cristianismo.
Lucha territorial y tecnología:
En cada comuna existen grupos de Facebook destinados a comprar o vender artículos o a entregar información contingente respecto de los problemas que atraviesa la comunidad. En mi investigación para este trabajo encontré que los izquierdistas y otros revolucionarios enemigos de la patria usan estos grupos para realizar comentarios evidentemente conflictivos y muy groseros a la hora de presentar sus puntos de vista, el nivel pornográfico de su politización es un rasgo a evitar por parte de los patriotas. En lugar de vomitar nuestras ideas políticas o religiosas, debemos interesarnos genuinamente por el problema que enfrenta la comunidad y sus posibles soluciones.
Estos grupos deben ser un ámbito de acción fundamental para el militante patriota que haya tomado la responsabilidad de llevar adelante la lucha territorial, desde ahí se pueden organizar reuniones en zoom o meets para gestionar la organización vecinal de forma más personal.
Es importante destacar que estas instancias mediadas por dispositivos tecnológicos no reemplazan en ningún caso el trato personal con los vecinos. El propósito de estas herramientas es dar el primer paso en conocer a las personas que queremos contactar para crear los dispositivos de ayuda mutua, pero la idea es siempre concretar reuniones presenciales e invitaciones formales a eventos familiares como los descritos en otros capítulos (reuniones de dialogo ecuménico, asados, almuerzos, etc…).
Contexto propio de cada barrio:
Quien realice estas labores no debe dejar de tener claro el contexto de cada barrio o comuna, de esta manera medir su discurso y sus expectativas de acuerdo con la inclinación política de sus vecinos. Existen barrios que son más proclives a las ideas patriotas o de “derecha” mientras que en otros barrios es apropiado ocultar estas opiniones hasta haberse ganado el respeto de los vecinos.
Cargos que aportan a la lucha territorial:
En la lucha territorial existen una serie de cargos a los que el militante puede aspirar y adquirir, estos cargos van a otorgarle valiosísimas herramientas en su aventura de recuperar el tejido social de nuestra patria, estos cargos formalizarán y legitimarán algunas de las responsabilidades que ya hemos adquirido en el ejercicio de este manual, en el caso de Chile, estos cargos son:
Junta de vecinos: las juntas de vecinos son agrupaciones que cumplen funciones organizativas en los barrios, en estas agrupaciones se puede acceder a cargos como el de presidente o secretario.
Centro de padres y apoderados: esta organización cumple funciones de supervigilancia en los colegios y liceos, permite a los padres vigilar el tipo de educación que sus hijos están recibiendo. Se puede postular a cargos como el de presidente o secretario de estas organizaciones.
Administración de copropiedad (condominios y edificios de departamentos): en caso de ser propietarios del bien inmueble en el que habitan, los militantes tendrán la oportunidad de postular a cargos de administración de la copropiedad.
Centro de alumnos: Los militantes que se encuentren cursando al enseñanza media o superior deberían comenzar a conformar listas y postular a los cargos de los centros de alumnos.
Organizaciones menos formales: igual de importante es buscar participación en organizaciones específicas de base de la sociedad civil, como son los clubes deportivos o folclóricos entre otros, estos cargos revisten menor formalidad que los anteriores, pero tienen un efecto similar.
Objetivos finales de la lucha territorial:
A este punto el lector está preguntándose “¿para que hacer todo esto?” y es importante que sepa que su influencia en sus vecinos va a tener un impacto en sus decisiones y creencias, llevar a los vecinos a apoyar candidatos patriotas en diversas elecciones, entregar información a dichos candidatos de los problemas reales de cada comunidad y la defensa organizada de los barrios frente a hechos de delincuencia, terrorismo o vandalismo serán los exquisitos frutos políticos de la lucha territorial patriota.
No podemos recuperar un país si no somos capaces de recuperar un simple barrio o una simple comuna.
Patriotas: ¡Manos a la obra! Y ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Chile!
