
Como un tradicionalista convencido me mantenía inquieto la adherencia del Padre Osvaldo Lira, gran representante de esta propuesta política, a los partidos nacionalistas. No puedo tener la arrogancia de decir que estuvo equivocado en su decisión, pero tampoco me parece coherente haber una síntesis los hijos jacobinos de la revolución, entonces ¿Qué es lo que pasó?
No es hasta que analizamos nuestro propio contexto que se puede comprender este fenómeno, porque así como él y otros tradicionalistas de su tiempo se aliaron con el nacionalismo, hoy nosotros lo hacemos con las derechas, no porque estemos de acuerdo con ellos, sino porque nos toca pelear en la misma trinchera.
El inicio del siglo XX se vio caracterizado por el capitalismo depredador y las persecuciones liberales de la iglesia católica, así que la doctrina social de la iglesia de León XIII es y la alianza del carlismo con el franquismo ante la satánica república en España son respuestas lógicas y prudenciales a su tiempo.
Es ridículo aplicar un corporativismo católico en nuestros días, porque el problema de nuestros días no es la economía, sino que la destrucción de la familia ¿Cómo vamos a pretender solucionar un problema ya resuelto? Los corporativismos demostraron su falla y quién diga lo contrario vea al otro lado de la frontera cómo un liberal desmonta el último intento desde el gobierno supuestamente católico.
Al final del día Osvaldo Lira apoyó tanto a Franco como a Pinochet porque era lo prudencial, no porque el nacionalismo o los Chicago Boys sean tradicionalistas.
¡Un gobierno liberal y católico es un gobierno anti católico señores! Debemos dejar de lado las diabólicas síntesis hegelianas, el tradicionalismo debe formar las grandes vanguardias y fijar la pauta independiente al nacionalismo o conservadurismo.
Amén.
