
Estos últimos dos meses se caracterizaron por la desilusión de muchos católicos ante la administración Trump. Todo comenzó el mes de abril cuando, el presidente Donald Trump atacó al Papa León XIV por hablar contra la guerra en Irán.
El Sumo pontífice respondió con firmeza ante el republicando, afirmando no tener miedo y llegando a atacar al complejo militar industrial. Ciertamente el origen del Santo Padre le da un poder especial para influir a la creciente comunidad católica en los Estados Unidos, algo que al parecer molesta al mandatario quién no puede cumplir las demandas de la iglesia.
Donald Trump no puede apelar al votante católico porque está comprometido con agendas anti católicas, por eso mismo tiene que acusar al Papa León de izquierdista y progresista, mentiras y paparruchadas propias de un político.
